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Comprar una casa es, sin duda, uno de los sueños más grandes para muchos. Sin embargo, el camino para lograrlo a menudo implica un paso crucial: conseguir un crédito para vivienda.
Este proceso puede parecer un laberinto de requisitos, términos financieros y papeleo. Pero no te preocupes, no tiene por qué ser así. Con la información correcta y una buena planificación, el proceso de obtener crédito se vuelve mucho más claro y alcanzable.
Este artículo es una guía completa diseñada para llevarte de la mano, desde la evaluación de tu salud financiera hasta la firma de las escrituras, asegurando que tomes decisiones informadas y evites los errores más comunes.

¿Qué es un crédito para vivienda?
Un crédito para vivienda, también conocido como crédito hipotecario, es un préstamo a largo plazo que una institución financiera te otorga con el objetivo específico de comprar una casa o departamento, ya sea nuevo o usado.
La propiedad que adquieres queda como garantía del pago del préstamo, lo que se conoce como hipoteca. Esto significa que, en caso de incumplimiento, la institución tiene el derecho sobre el inmueble.
Por eso, es un compromiso financiero serio que requiere análisis y responsabilidad.
El primer paso: Evalúa tu salud financiera
Antes de tocar la puerta de cualquier banco, la primera tarea es hacer un autoanálisis financiero honesto. Esta preparación interna es el cimiento sobre el cual construirás tu solicitud de crédito. Sin una base sólida, el proceso puede volverse frustrante y lleno de rechazos.
Calcula tu capacidad de endeudamiento
Tu capacidad de endeudamiento es el porcentaje de tus ingresos que puedes destinar al pago de deudas sin poner en riesgo tu estabilidad financiera. Las instituciones de crédito ponen mucha atención a este indicador.
Como regla general, tus deudas totales (incluyendo el futuro pago mensual del crédito) no deberían superar el 30% o 40% de tus ingresos netos mensuales.
Por ejemplo, si tu ingreso neto es de $20,000 MXN al mes, tu capacidad de endeudamiento máxima sería de $8,000 MXN. Si ya pagas $1,500 MXN por un crédito de auto, solo te quedarían $6,500 MXN disponibles para la mensualidad de tu crédito hipotecario.
Ser realista con este cálculo te dará una idea clara del monto de crédito que puedes solicitar.
La importancia de un buen historial crediticio
Aquí entra en juego una de nuestras palabras clave secundarias: el historial crediticio. Este es tu currículum financiero y una de las herramientas más importantes que los prestamistas usan para evaluarte.
En México, este historial es gestionado por las Sociedades de Información Crediticia, siendo la más conocida el Buró de Crédito. Contrario a la creencia popular, estar en el Buró no es malo; de hecho, todos los que hemos tenido una tarjeta de crédito, un plan de celular o un préstamo estamos ahí.
Lo que importa es tu “score” o calificación.
Consejos para un historial crediticio saludable
- Paga a tiempo: La puntualidad es el factor más importante. Incluso pequeños retrasos quedan registrados.
- No satures tus tarjetas: Procura no usar más del 50% de tu línea de crédito disponible.
- Revisa tu reporte: Tienes derecho a un reporte gratuito cada 12 meses. Revísalo para asegurarte de que no haya errores o cargos no reconocidos.
- Construye historial: Si no tienes historial, considera obtener una tarjeta de crédito departamental o de bajo límite y úsala de manera responsable.
Un buen historial crediticio no solo aumenta tus probabilidades de aprobación, sino que también te permite acceder a mejores tasas de interés.
El ahorro es tu mejor aliado: El enganche
Rara vez un crédito hipotecario cubre el 100% del valor de la vivienda. Necesitarás un “enganche”, que es el pago inicial que das de tu propio bolsillo.
Generalmente, el enganche representa entre el 10% y el 20% del valor total del inmueble. Por lo tanto, para una casa de $1,500,000 MXN, necesitarías tener ahorrados entre $150,000 y $300,000 MXN.
Además, es crucial tener un fondo de ahorro adicional para cubrir los gastos iniciales que no están incluidos en el crédito, como el avalúo, los gastos notariales y los impuestos.
Un enganche más grande no solo reduce el monto del préstamo y tu mensualidad, sino que también demuestra a la institución financiera tu disciplina y capacidad de ahorro.
Tipos de crédito para vivienda en México
El mercado mexicano ofrece diversas alternativas para financiar tu hogar. Conocerlas te permitirá elegir la que mejor se adapte a tu perfil laboral y financiero.
Créditos Bancarios
Son los más comunes y son ofrecidos por la banca comercial. Su principal ventaja es la competencia; puedes comparar entre diferentes bancos para encontrar la mejor tasa de interés y condiciones. Sin embargo, suelen ser los más estrictos en cuanto a la comprobación de ingresos y el historial crediticio.
Infonavit
El Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) es una opción para los trabajadores del sector privado. A través de las aportaciones que hace tu empleador, acumulas puntos y un monto en tu Subcuenta de Vivienda.
Una vez que alcanzas el puntaje requerido, puedes solicitar un crédito. Infonavit ofrece diferentes esquemas, como el Crédito Tradicional o el Cofinavit, que combina tu crédito Infonavit con uno bancario.
Sepa cómo solicitarlo aquí:
Fovissste
El Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Fovissste) funciona de manera similar a Infonavit, pero está dirigido a los trabajadores del gobierno.
Históricamente, muchos de sus créditos se asignaban mediante un sorteo anual, pero hoy en día existen más esquemas de acceso directo. Vea cómo tramitarlo:
SOFOM
Las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (SOFOM) son una alternativa a los bancos. A menudo, son más flexibles con los requisitos de ingresos y Buró de Crédito, lo que las convierte en una buena opción para trabajadores independientes o personas con un historial no perfecto.
No obstante, esta flexibilidad puede venir acompañada de tasas de interés un poco más altas. Vea si esa puede ser tu mejor escoja:
Guía paso a paso para obtener tu crédito para vivienda
Para que no te pierdas en el proceso, aquí tienes una guía paso a paso optimizada que te servirá como mapa.
Precalificación
Este es el primer filtro. Consiste en un análisis preliminar que te dice si eres sujeto de crédito y te da un monto aproximado que podrían prestarte. La mayoría de los bancos, así como Infonavit, ofrecen herramientas de precalificación gratuitas en sus sitios web, lo cual es un excelente punto de partida.
Recopilación de documentos
Cada institución tiene sus propias listas, pero tener los documentos básicos listos agilizará enormemente el trámite. Generalmente, te pedirán una combinación de los siguientes:
- tu identificación oficial vigente (INE o pasaporte);
- un comprobante de domicilio reciente;
- tus comprobantes de ingresos (como recibos de nómina, estados de cuenta bancarios o declaraciones de impuestos si eres independiente;
- acta de nacimiento y de matrimonio (si aplica);
- tu CURP y RFC;
- la solicitud de crédito de la institución debidamente llenada y firmada.
Búsqueda y elección de la vivienda
Una vez que tienes una idea clara de tu presupuesto gracias a la precalificación, puedes lanzarte a buscar la casa de tus sueños.
Cuando la encuentres, la institución financiera encargará un avalúo para determinar el valor comercial real de la propiedad y así asegurarse de que es una garantía adecuada para el préstamo.
Formalización del crédito
Si el avalúo es correcto y toda tu documentación está en orden, la institución aprobará formalmente tu crédito. En este punto, es crucial que revises con lupa y firmes el contrato de crédito, donde se estipulan todas las condiciones importantes: el monto final, el plazo, la tasa de interés, tu mensualidad, los seguros, etc.
Notaría y escrituración
Finalmente, el proceso culmina ante un Notario Público. Él se encarga de formalizar la compra-venta y de inscribir la propiedad a tu nombre en el Registro Público de la Propiedad, ya con el gravamen de la hipoteca.
Es en este último paso donde pagarás los gastos notariales e impuestos correspondientes para cerrar el ciclo.
Errores comunes al solicitar un crédito y cómo evitarlos
- No comparar opciones: Quedarte con la primera oferta que recibes es un grave error. Dedica tiempo a cotizar en al menos tres instituciones diferentes.
- Desconocer tu historial crediticio: Solicitar un crédito a ciegas puede llevar a un rechazo inmediato. Revisa tu reporte del Buró de Crédito antes de empezar el proceso.
- Mentir en la solicitud: Proporcionar información falsa sobre tus ingresos o deudas es fraude. Las instituciones tienen formas de verificar todo y un descubrimiento así cerrará todas tus puertas.
- No considerar los gastos adicionales: El costo de comprar una casa va más allá del enganche. No olvides presupuestar para el avalúo, los gastos notariales, el impuesto de adquisición (ISAI) y los costos de la mudanza.
- Comprometer más del 40% de tus ingresos: Aunque el banco te apruebe un monto alto, sé conservador. Destinar una porción demasiado grande de tu sueldo al pago de la hipoteca te dejará sin margen para imprevistos, ahorro o disfrutar de la vida.

Conclusión
En definitiva, el camino hacia tu propio hogar es una serie de pasos calculados que puedes dominar. Dominar tu situación financiera te coloca en el asiento del conductor durante todo el proceso.
Por consiguiente, al abordar este proceso con la debida diligencia y conocimiento, el sueño de obtener un crédito para vivienda deja de ser una fuente de ansiedad para convertirse en un proyecto de vida tangible y emocionante. La clave no está en tener suerte, sino en estar bien preparado.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Puedo obtener un crédito para vivienda si trabajo por mi cuenta (freelance)?
¿Qué es el Cofinavit y cómo funciona?
¿Cuánto tiempo tarda todo el proceso para obtener un crédito para vivienda?
¿Es posible liquidar mi crédito hipotecario antes de tiempo?